Desde arriba
Puerto de Duala. Julio de 2004.
Foto hecha con una cámara de usar y tirar desde el séptimo piso del hotel Arcade.
Un volcán dormido en el corazon de Africa
Dakar es una ciudad musulmana. Los viernes como hoy, hombres, mujeres y niños se visten de punta en blanco para acudir a la oración en cada una de las mezquitas. Una de las mayores es la que fue construida por el rey de Marruecos Hassam II.
El saludo oficial es Salam Aleikum, pero en seguida se añade, como si les hiciera falta, el nanga def, en wolof. Me recuerda a la formula de saludo de la España oscura: ave maría purísima, seguido del buenas tardes.
Otro elemento musulman que bien ha prosperado en Senegal, es la coletilla de los futuros. Por ejemplo, aqui no se puede decir "mañana nos veremos" sin añadir un insh allah (si Dios quiere), ya que todo cuanto ha de suceder se sabe sometido a divinos impedimentos.
La religion del cada dia, la que acompaña a las frases cotidianas, a los saludos, a los reproches. La que edifica monumentos de marmol y eleva torres por encima de las cabezas de los paseantes.
"[...]es el reconocimiento de lo aleatorio de mi malestar, de su dependencia de un niño que un día gimotea bajo mi ventana y al otro está muerto, lo que despierta en mí la vergüenza más profunda, la indiferencia más grande ante la destrucción. En cierto modo, sé demasiado; y una vez que uno se ve infectado de este saber no parece haber recuperación posible. Nunca debí haber cogido el farol para ver lo que estaba pasando en la barraca junto al granero. Por otro lado, no me era posible dejar el farol después de haberlo cogido. El nudo se enreda en sí mismo; no puedo deshacerlo."