Un volcán dormido en el corazon de Africa

domingo, 9 de enero de 2005

Na Miton



Me acabo de encontrar con Na Mitón, un libro que acaba de publicar RBA escrito por la poeta beninesa Agnès Agboton.

El subtítulo de Na Mitón es "la mujer en los cuentos y leyendas africanos".

Agnès Agboton, licenciada en filología hispánica, trabaja colaborando con el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya y otros organismos en la difusión de las tradiciones orales africanas.

Se trata de cuentos africanos "adaptados" al castellano y digo "adaptados" porque, como ella misma explica en su prólogo, aquí los perros dicen guau guau, en cataluña dicen bup-bup y en el gun, su lengua natal, dicen bo bo.

Las tradiciones, cuanto mas las orales, son difíciles de traducir. Y uno se queda con un extraño sabor de boca al leerlo.

Aún más en este caso, ya que un cuento africano consiste en una especie de sortilegio donde cada palabra que lo compone contiene un universo de significado. Cada frase ha sido pulida a través de las generaciones a lo largo de siglos y lo que hoy cuentan los ancianos no es tan solo una historia pasada sino la (única) conexión con sus antepasados. La prueba tangible de la identidad de todo un pueblo.

Los cuentos en Africa no se escriben, sino que se cuentan. Y cada una de sus palabras son como los pilares del monumento de su pueblo.

Memorizar estos cuentos con cada una de sus palabras y sus inflexiones de voz, sigue siendo hoy día un trabajo fundamental en la iniciación de jefes y notables en toda Africa Subsahariana.

Un cuento africano no es tan solo una leyenda del pasado contada de padres a hijos, sino mucho más que esto: la definición de fronteras, el temperamento de un pueblo, las maldiciones que les persiguen desde su pasado y sobre todo, la moral y las leyes, ya que un jefe los usa constantemente en sus reuniones como argumento de sus decisiones, al igual que un padre para aleccionar a sus hijos.

Los cuentos por tanto no sólo son el vínculo de unión con el pasado, el orígen y la identidad de los pueblos africanos, sino que es la fuente de sabiduría recogida por la experiencia social de pueblos milenarios.

Traducirlos a otra lengua puede llegar a ser complicado pero aún más complicado será comprender estos cuentos de la misma manera que los comprendería para quienes fueron creados.

A mí me gustaría aprovecharme (sin el permiso de la autora) de la publicación de esta obra de riqueza milenaria para ir aclarando algunos de sus preliminares, siempre teniendo en cuenta que, como bien dice Agnès Agboton, "a uno y otro lado del mar de arena" los hombres y las mujeres no son, a fin de cuentas, tan distintos. ¿Me siguen? ¿Me ayudan?

1 comentario:

Yaritza Andrea Echeverría Abarca dijo...

Bendiciones =) me encontré con su blog a través de google, el año 2007 llegó a mis manos "Na Mitón" y quedé encantada con este libro, ahora estudio ped. en lengua castellana y literatura, nuestro profesor nos encaargó una disertación sobre algún autor, ud se imaginará a por quién me decidí. La verdad me interesaría poder comunicarme con ud y compartir reflexiones, razonamientos :D espero este todo bien. bendiciones para ud y su hogar. bendito amor, radiantes días.